La sabiduría de nuestros mayores

Francisco José Núñez Barral escribe estas interesantes líneas tras su paso por el CEPER El Palmarillo de Dos Hermanas con el taller de Medios en Igualdad

Siempre me gustó escuchar a nuestros mayores. Y respetarlos. Por eso, si mi vecino Francisco, un gallego lobo de mar curtido en mil viajes, decía que dejáramos de jugar a la pelota en el portal del bloque, nos íbamos corriendo. Si mi tío Pepe le explicaba a mi madre el funcionamiento de la primera lavadora que entró en casa, yo no podía interrumpirle. Nuestros mayores eran el espejo en el que nos podíamos mirar los más pequeños, el camino a seguir.

Volví a sentir esa sensación de respeto en el CEPER El Palmarillo de Dos Hermanas. Una alumna de 80 años me cogió de la mano y me pidió ayuda para responder el cuestionario final. Pregunta por pregunta, yo le iba explicando pacientemente todo. A cambio, ella me contó su drama personal. Y a pesar de todas las desdichas, esta mujer ha elegido vivir, formarse y compartir su vitalidad con los demás en lugar de apoltronarse en una cama y acudir al comodín del victimismo.

El hombre aún tiene mucho poder

Con alumnas así, es muy fácil impartir el taller Medios en igualdad, organizado por la asociación Deguadaíra. La ventana al mundo de las alumnas de por la tarde es la tele y, concretamente, Canal Sur y Telecinco. Así las cosas, la mayoría agradeció que Ángeles y yo les explicáramos cómo se dividen los grandes grupos mediáticos de España y Andalucía, comprendiendo mejor la programación, sus horarios y sus intenciones.

Todas coincidieron en que el papel de la mujer hoy en día en la sociedad está bien con respecto a lo que ellas vivieron en su juventud, pero que todavía “el hombre tiene mucho poder”.

Estereotipos de género, lenguaje sexista, sensacionalismo… Informarse bien es como avanzar nadando en un mar de agua turbia. Hay que saber cuál es el camino correcto, es decir, los medios adecuados para llegar a la verdad. Y para eso fuimos hasta esta bella localidad nazarena. Con todo nuestro empeño, hemos transmitido conceptos básicos para entender el Estado democrático y todas las aristas que tiene la lucha de la mujer por ser más visible, delante y detrás de las cámaras.

Me quedo con el agradecimiento final de Ana, de 82 años, que nos dio un beso a Ángeles y a mí diciéndonos que ojalá volviéramos, porque se le hizo corto.

Mi vecino Francisco nos dejó hace 20 años y ahora los niños tiran balonazos en mi plaza sin respetar el paso de carritos de bebé ni de personas mayores. Y mi tío Pepe ayuda en temas de alfabetización digital a los mayores de un Centro de Día andaluz. Es crucial que sigamos escuchando a todos esos Franciscos, Pepes y Anas que nos encontremos en el camino. Puede ser la única solución para volver a construir en España una sociedad solidaria, más humana y culturalmente avanzada.

Francisco José Núñez Barral

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