Aprendiendo a discernir

Una veintena de personas mayores de 55 años participa en uno de los talleres en el Diamantino García Acosta de Alcalá en el que han aprendido, entre otras cosas, a discernir entre opinión e información.

Pasadas las 16:00 horas de la tarde, buena temperatura y clima agradable. Pero lejos de dormir una siesta, sentarse a ver la tele, o dar un agradable paseo, una veintena de personas mayores de 55 años alumnos del Centro de Educación Permanente (CEPER) Diamantino García Acosta de Alcalá de Guadaíra espera impaciente en el aula el arranque del taller.

A ellos, sus profesores le han explicado que un periodista les iba a hablar de los medios de comunicación. Y ellas, que en su mayoría son mujeres, están atentas a cada comentario, cada frase, cada explicación. Aquellos que han vivido experiencias formativas, sabrán que poco o nada tienen que ver con un grupo de jóvenes.

El motivo que las lleva a estar allí son diversos. Algunos quieren obtener una titulación, otros, sencillamente, quieren seguir aprendiendo lo que en etapas previas de su vida no pudieron. Y los medios, siempre es una materia que nos afecta y se relaciona con todos nosotros. Que nos toca y que vemos cercana.

Durante la presentación que se va proyectando, explicando y debatiendo en el aula, van saliendo nombres propios de caras visibles de la televisión. También de programas. Así, Juan y Medio o ‘Sálvame’ no tardan en aparecer, pero ellas mismas llegan a la conclusión de que no son ejemplo de buenas prácticas en muchas ocasiones. La mayoría asegura no ver ninguno de los dos programas. De hecho, les coincide con sus horas de clase habitualmente.

Superada ya la inevitable mención anterior, y tras llegar a conclusiones como la falta de representación positiva de las mujeres, la cosificación de la mujer, o la mala calidad de los contenidos, una de las asistentes propone una solución clara “yo si no me gusta quito la tele. Y si todas hiciéramos lo mismo, no pondrían tanta basura en la tele”. El comentario nos suena. Es habitual en los talleres, y entre conversaciones en el día a día de todos. Alumnos o formadores. Jóvenes o mayores. La clave: el poder de decisión de la persona, frente a lo que quiere o no recibir de los medios. Una herramienta individual, pero poderosa.

Somos los televidentes, los oyentes o los lectores, los que podemos decidir qué vemos, y qué no. Qué preferimos ver y qué podemos quitar. Está en nuestra mano, pero claro, es vital para eso, poder tener elementos de juicio para saber – y no sólo intuir- que algo está bien o mal, en términos de profesionalidad periodística. Y ahí es donde más necesaria es nuestra intervención como profesionales de los medios.

Esto hace que, de forma breve, pero intensa, este tipo de sesiones ayude a la gente a discernir. A diferenciar y decidir qué quiere y qué no. Saber que hay cosas profesionales y serias en los medios, pero también que otras sólo persiguen la manipulación o en las que la falta de rigor son manifiestas. Y eso tiene que saber identificarlo y decidirlo cada una de las personas. Sólo así serán más libres e independientes, y con más capacidad de decisión. Formación sobre medios como estas, muchas más.

Artículo de Christopher Rivas

October 27, 2017

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