Por una sociedad avanzada

La periodista Laura Contreras nos cuenta su experiencia en los talleres de Medios en Igualdad en la localidad sevillana de Los Palacios y Villafranca.

Al llegar a Los Palacios y Villafranca imaginé la historia que tantas veces me han contado en casa: mis bisabuelos Luisa y Marcelo, palaciegos, partiendo en carro hacia Sevilla en busca de una vida lejos de la pobreza de principios de siglo. Me acordé de ellos antes de entrar al Centro de Participación Activa de Mayores, donde mi compañero Pablo y yo veníamos a impartir el taller de Medios en Igualdad.

Unos hombres de avanzada edad, mirando al horizonte en silencio, aguardaban sentados en la entrada, algunos apoyados en su bastón, como si estuvieran custodiando la puerta. Buenos días, soltaron casi a la vez. Al verlos, pensé en aquellos versos de Antonio Machado que más tarde Serrat les puso melodía: [] tiene mustia la piel, el pelo cano,/ojos velados por melancolía,/bajo el bigote gris, labios de hastío,/y una triste expresión que no es tristeza,/sino algo más o menos: el vacío/del mundo en la oquedad de su cabeza. Mi bisabuela, que por supuesto no tenía estudios, estaba convencida de que aquel poema estaba inspirado en Los Palacios: Pepito, ese hombre ha estado en mi pueblo, le decía a mi padre cada vez que escuchaba la canción.

“Vivimos influenciados por esa imagen desvirtuada  negativa de esta etapa de la vida que suele relacionarse con enfermedad, analfabetismo, soledad y rigidez para adaptarse”

Me pregunto cuánto queda Del pasado efímero en las generaciones mayores actuales. La respuesta no es fácil encontrarla. Vivimos influenciados por esa imagen desvirtuada y negativa de esta etapa de la vida que suele relacionarse con enfermedad, analfabetismo, soledad y rigidez para adaptarse a los cambios. Y los medios de comunicación juegan un papel importante en esa imagen que a veces se transmite de las personas mayores.

El grupo que ha participado en el taller, formado casi en su totalidad por mujeres, lo ha vivido con la curiosidad de una niña y una fuerza de voluntad admirable por comprender y ser comprendidos. En general consumen televisión, contenidos de entretenimiento (decoración del hogar, fútbol, concursos, películas) y poco a poco se adentran en las nuevas herramientas de comunicación digital, pero rara vez para consumir información periodística.

Sin embargo, los más participativos rompen con el estereotipo al compartir sus preferencias: Me fío más de la radio. Y en televisión me gusta mucho ver el programa del Wyoming, nos comentaba Antonio Urbaneja, de 74 años, el mismo que, con mucha guasa, se santiguaba mirando hacia arriba para referirse así a la Conferencia Episcopal cuando hablamos de la financiación de determinados medios. Y en el caso de las desigualdades, aunque aún sigue habiendo dudas sobre la igualdad de género, existe una actitud de rechazo ante cualquier tipo de discriminación, como el que aún hay hacia las mujeres. Así lo hizo constar en este vídeo Concha, de 68 años, en el que contaba qué le había parecido el taller.

De esta manera, estos talleres también nos ayudan a reflexionar sobre cuánto hemos mejorado en calidad de vida gracias a las políticas sociales. Me alegra pensar que este tipo de iniciativas socioeducativas contribuyen en algo a ese envejecimiento activo de la población, a través del enriquecimiento cultural que supone aprender a consumir información con sentido crítico. Y con ello algo que es también relevante: hacerles ver que sus opiniones nos siguen importando aunque pasen los años.

Al fin y al cabo, cómo cuidamos de nuestros mayores dice mucho de un país y es en esta línea donde habrá que seguir trabajando para poder denominarnos sociedad avanzada, ésta que muchas Luisas y muchos Marcelos no llegaron a conocer.

Laura Contreras

 

July 31, 2017

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